Toma medidas de longitud, altura y profundidad en varios puntos, porque paredes y muebles rara vez están perfectamente rectos. Anota tolerancias del fabricante y deja espacio para dilataciones. Marca referencias con cinta de pintor, saca fotos del antes y etiqueta esquinas problemáticas. Un plano sencillo en papel, con cotas y flechas, evita sobresaltos durante el montaje.
Divide el trabajo en tramos cortos: viernes tarde para despejar, limpiar, preajustar y revisar inventario; sábado completo para instalar estructuras, frentes y revestimientos; domingo para ajustes finos, silicona, iluminación, pruebas y limpieza. Reserva pausas, ten un plan B ante un tornillo rebelde y procura terminar cada jornada con el área funcional.
Corta la electricidad en el circuito que intervienes, cierra el paso de agua si tocas llaves o sifones, protege suelos con cartón rígido y mantén buena ventilación para adhesivos. Usa guantes, gafas y calzado cerrado. Ten a mano un botiquín básico, bolsas para residuos y un aspirador. La seguridad bien planificada acelera todo lo demás sin sustos.
Tonos claros en superficies principales reflejan luz y realzan limpieza, mientras maderas suaves o mates finos en frentes añaden calidez. Evita contrastes excesivos en espacios reducidos. Un salpicadero ligeramente texturado oculta pequeñas irregularidades preexistentes. Mantén continuidad en tiradores y perfilería para unificar. La sencillez visual facilita mantenimiento y prolonga la sensación de estreno.
Organiza la zona de cocción, lavado y preparación siguiendo un triángulo operativo acotado. Ubica utensilios pesados cerca de donde se usan, reserva cajones para uso diario a la altura adecuada y coloca iluminación puntual sobre tareas críticas. Así, el espacio no solo luce mejor, también se siente más ágil y cómodo en la rutina.
Combina luz general cálida con puntos dirigidos bajo muebles altos para cortar, medir y leer recetas. Elige tiras regulables y perfiles difusores para evitar deslumbramientos. Integra sensores en zonas de paso para manos ocupadas. La iluminación bien colocada eleva acabados, realza texturas y hace que todo el esfuerzo de fin de semana brille literalmente.